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lunes, 29 de mayo de 2017



¿Y qué será de la vida de la agricultura urbana institucional?

(Pretexto para decir verdades incómodas)







Con una formación doctrinaria asentada, la burocracia estatal fuese eficiente y tendría una respuesta sistemática ante campañas nacionales de actividades necesarias.  Lamentablemente no es así, y sigue distinguiéndose por su ineficacia y por el comportamiento epiléptico ante demandas extraordinarias.  Desde luego, esa falta de formación no es exclusivo de la burocracia, sino mal generalizado que se llevará por delante el ensayo del camino socialista que nos trazó Chávez.


Con cada crisis caemos en cuenta de que andamos porque nos lo permite las muletas renta petrolera, y la necesidad de dejar depender de ella aviva entusiasmos y hace florecer salidas, cuál más imaginativa que otra.  La realidad de la actitud frente al trabajo conformada históricamente, la implacable ley del crecimiento desigual, la traidora globalización, la imposición mediática de modos de vida insostenibles… hacen que las soluciones sean efímeras y duren mientras se impulsen con gran esfuerzo y recursos desde el poder central.
 

Le sucedió a la participación de la burocracia en la agricultura urbana, modesto aporte de los frentes agrícolas indispensables para superar la caída de las importaciones de productos agrícolas.  Se produjo la arremetida propagandística y financiera, se plantearon retos, y espacios verdes de las instituciones del Estado se convirtieron en productores de lo posible, para gran orgullo de jefes que declararon y se fotografiaron.  Pero el impulso inicial disminuyó, se desinfló, no pudo ser mantenido por los organismos que lo auparon, se les fue el esfuerzo en ventosidades (se les fue la cagada en peos, decía sabiamente mi nona Julia) y esos espacios volvieron a ser jardines descuidados, invadidos por gramíneas inútiles.  Este fracaso se extendió a particulares que fueron animados a participar, pero se les abandonó cuando la fiebre de figuración pasó.


Este planteamiento lo hago porque me interesó fijarme en cómo se desarrollaba la experiencia, después de este buen tiempo para el crecimiento de las plantas que hemos vivido, y me encontré con la realidad triste de que la moda y la posibilidad de figurar, habían pasado.  Da malestar sentirse pronosticador de situaciones indeseables, pero ese fracaso lo tenía ya escrito y publicado en este mismo medio, cuando comenzó la fiebre y participé escribiendo y aportando teóricamente, que es lo que se hacer.  Hubo más escritos, pero ahora coloco el siguiente enlace, como ejemplo de participación en esa aventura: http://frontinoso2.blogspot.com/2016/03/agricultura-urbana-ilusionismo-o.html



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