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martes, 13 de octubre de 2015



¡Manos contra la pared!... que llegó la campaña





Las elecciones más dramáticas que ha enfrentado el chavismo están a la vuelta de 53 días, es decir, ahí mismito.  Se supone que en el plano de la comunicación tendríamos que vivir una intensificación de la campaña que debió comenzar desde el trascender físico de Chávez o desde el día siguiente de la elección de Maduro, cuando constatamos que no existía límite racional ni político para el propósito internacional de demoler el ensayo político que nos legara el Comandante; pero, vaya paradoja, la certeza de esta amenaza lo que provocó fue que, con el rabo entre las piernas, nos escondiéramos debajo de la mesa.
No es momento de seguir con la cantinela de por qué sucedió, de la posición subordinada que tenemos en la opinión política regional, ni del desperdicio absoluto para superar ese trauma de la intensa ­–y exitosa– vida política del país en los últimos tiempos, por responsabilidad de la ineptitud de funcionarios políticos que ni aprenden, ni prestan la batea, ni son evaluados y removidos.  Me referiré a aspectos del inevitable inicio de la campaña en Mérida, para ver cómo pintará.





El MAS, o la coalición de “doce partidos políticos” fuera de la MUD pegó primero, con consignas que tienen que ver con los problemas que sufren los merideños: apagones, escasez, colas… y con la necesidad de desmarcarse de la otra oposición: deseo de diálogo y paz, la diferencia.  Hay real merideño metido en esa campaña, y los votos que puedan rasguñarle a la MUD es una de las tablas a las que quieren agarrarse muchos ahogados.  Tendrá un poco más de votos que el sempiterno candidato izquierdista alternativo, más allá del bien y del mal, cuya votación ridícula no será muy superior en esta oportunidad, a pesar de estar flotando en la marea y entrar en los cálculos de los aporreados.


Los principales actores políticos están “guardados”, esperando la llegada de los recursos publicitarios para no dejar poste ni muro sin afiche.  Los digitados de la MUD, especie de enjambre de zánganos, juramentaron su “comado” y esperan; lo mismo hizo el GPPSB, que presentaron “L@s Candidat@s de la Patria”, y también aguardan.  Esto es la fachada de la campaña, porque por dentro y teniendo como principales bases gobernación y alcaldías, la campaña de ambos sectores es intensa.


Resalta en este inicio de campaña la presencia del “Acuerdo Nacional para la Transición”, promovido en Mérida por “Liberación 23-ULA”.  Es como una declaración de que existen otras salidas distintas a la electoral, utilizando el circo de los “presos políticos del régimen”.  Fueron los primeros afiches invasores de esta campaña singular y los que amarillearán primero.




Por último, no se puede desligar de la campaña recientes grafitos que se refieren a personajes de la política y a problemas puntuales de la ciudad.  Unos, ingeniosos; otros, no muy bien definidos.  Adolecen de las limitaciones de haber sido realizados por una única mano y el haber sido “firmados”, en lugar de haberse dejado a la imaginación la autoría.

 Nos veremos pronto, para hablar sobre la abundancia o escasez de real mensaje, de la coherencia y el impacto de la campaña socialista.


 

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